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Elemental Chile


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Elemental Chile, Quinta Monroy. Alejandro Aravena y Elemental. Articulo escrito para la revista 30-60 Cuadernos de Arquitectura

El proyecto de Quinta Monroy, continuado con el concurso Elemental Chile, aportaron una renovación, imprescindible en nuestro continente, al tema de la vivienda social, demostrando que el mismo puede (y debe) ser abordado todavía desde la arquitectura y el urbanismo.

Elemental, Aravena

Alejandro Aravena gusta darse a entender usando ecuaciones. No es casualidad cuando nos adentramos en su pensamiento y obra, en especial a esta de Elemental. > La ecuación alude al carácter racional por excelencia, no al racionalismo, aclaro. La ecuación posee, por lo general, una variable a ser definida y, obviamente, debe verificar con las restantes impuestas. Se lo puede entender también como la pregunta bien formulada que guía a una respuesta pertinente, pero también, y creo que en este caso más importante, como la aceptación fáctica de las imposiciones a que la arquitectura es sometida.

Usualmente los arquitectos convivimos con la ignorancia conciente de esas imposiciones, escuchamos sólo quejas sobre costos, clientes, materiales, lugares; simplemente porque no los contemplamos en su momento, porque no somos capaces de enfrentarlas o, lo que es peor, por creer que las mismas no pertenecen al ámbito de la arquitectura: nuestra tarea es demasiado excelsa para contaminarse de aquellas condiciones.

Volviendo a Aravena, la cosa sucede al revés. Los condicionantes son las variables fijas, contempladas con gran lucidez, en su momento, desmenuzadas y valoradas. De allí en más parecería muy fácil llegar a resolver la ecuación, el proyecto. El discurso pasa a ser lineal, consistente; el resultado habla a las claras y el proceso es aceitado.

Elemental Iquique

La vivienda de interés social ha sido, desde la revolución industrial, un tema recurrente para la arquitectura, nacido de la inmigración urbana, manipulado y convertido en factor de especulación estatal, reflexión sociológica, campo de pruebas arquitectónico, etc. Curioso (y alarmante) resulta que más allá de casos comos los siedlungen de Mai en Frankfurt, pocas experiencias han sido las que exhibieran un resultado a prueba del tiempo. Los alardes estelares de proyecto como fértil banco de pruebas por un lado, y la especulación creciente del costo de la tierra urbana por el otro, atentaron cada vez más.

Cuando Aravena presenta su proyecto al ministerio chileno es conciente de todas las variables actuantes en el país: los medios de financiación, las necesidades numéricas, los problemas de las erradicaciones de pobladores y las dificultades de resolverlos dentro de los parámetros ortodoxos usados hasta el momento.

En la ciudad de Iquique, en el desierto de Atacama a 1500 kms. al norte de Santiago, existía un asentamiento irregular y hacinado, la Quinta de Monroy, cuyas 100 familias ocupaban ilegalmente desde hace 30 años un terreno de media hetárea en el centro de la ciudad.

El mecanismo del gobierno chileno bajo el cual se encuadró esta propuesta llamado Vivienda Social Dinámica sin Deuda, consiste en asignar un total de U$7.500 por familia para la adquisición de la tierra, la infraestructura y la arquitectura. Dicho monto implicaría a costos razonables, considerando que la unidad básica debe tener estándares de vivienda definitiva, unos 30 m2 de superficie. De allí el carácter dinámico de la operatoria: aceptar que el crecimiento de la vivienda será llevado a cabo por los propietarios.

Luego de analizar los tipos utilizados para resolver estos planes de viviendas (aislada en cada terreno, apareadas y en altura), Aravena resuelve optar por la construcción del mejor edificio posible que resulta de la suma de los 100 presupuestos asignados. Para esto, enfrenta el problema que plantea el edificio en altura, la imposibilidad de ampliarse salvo en planta baja y el último piso, entonces propone una unidad repetible y continua que ofrezca esta alternativa: construir la planta baja y el último piso y dejar delineado el perfil final.

Para poder resolver todas las variables presentadas, se asigna un fundamental valor a la conformación urbana, estructurando todo alrededor de espacios colectivos de veinte unidades, sinónimo del grupo tipo “familia ampliada”. De este modo se logra generar una densidad de tejido que impide el hacinamiento de los laberintos posteriores. Por otra parte, estos subconjuntos forman parte del mayor que presenta un frente urbano en calidad y secuencia.

Las unidades terminan conformándose en dos propiedades sobre un mismo terreno, la primera, en planta baja de acceso directo, con la posibilidad de crecer en horizontal, y una superior, con acceso desde la calle por escaleras, con crecimiento en vertical. Para que esto se produzca, es necesario que la estructura original tenga la suficiente porosidad, así el crecimiento queda enmarcado en el proyecto original. De este modo se transforma la idea negativa de repetición y serialidad de las viviendas sociales en un factor positivo. Las ampliaciones autoconstruidas (irregulares y heterogéneas) rellenarán en el tiempo dichos intersticios.


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Elemental Chile

El proyecto Quinta de Monroy sirvió de punto de partida para la organización de un concurso internacional de proyectos en el 2003, donde se eligieron 7 grupos para desarrollar otras tantas experiencias similares a lo largo de Chile. Dicho concurso contó con 730 inscriptos y un total de 520 trabajos presentados, repartidos entre estudiantes y profesionales, de los cuales un 70% correspondieron a grupos extranjeros. Para el jurado se citaron nada menos que personajes como Paulo Méndes da Rocha, Rafael Moneo y Jorge Silvetti, entre otros.

Elemental, aprender

El resultado a la vista es auspiciable, lejos de la política común sudamericana de erradicar estos asentamientos a la periferia, escindidos de todo servicio y fuente de trabajo, conformando cidade de deus por toda partes, Quinta de Monroy abre una alternativa de integración del tejido social sin renunciar a conformar un paisaje urbano que, en palabras de Aravena, lejos de ser un gasto para el estado, pase a ser una inversión.

Cuando hace un año invitamos a Alejandro Aravena a Córdoba, la principal intención era la de discutir el destino de la vivienda social en nuestro medio a partir de la experencia Elemental. Lamentablemente, quienes se ocupan del tema por aquí resultaron ser mejores que las casas que construyen: impermeables.

Ricardo Sargiotti

Enero 2006 / Enero 2014

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